
La náusea
Fue la habitación bailando en círculos lo primero que miró al despertarse. El librero que le hizo su padre con madera vieja perdió su figura cuadrada para perecer ante el movimiento, disolviendo el espacio en volutas; las páginas de los libros fluctúan. No pudo mantenerse en pie: todo giraba, tomaba una posición diferente a la indicada. La pantalla del reloj se difuminaba con el rayo nimio de luz que ingresaba por la ventana desde el jardín.
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