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El desperdicio consciente: Una lectura de Miller

Breve comentario sobre Trópico de Cáncer de Henry Miller

Henry Miller en su estudio

Miller dice en la primera página: «Ya no hay más libros que escribir, gracias a Dios». Es verdad; ya todo está dicho, escrito, filmado. Cualquier intento por sobrellevar la existencia de forma artística será visto, plenamente, como una actitud de salvación individual. Una característica egocéntrica: primero, por querer sobrevivir al tiempo; y segundo, por pretender ganar dinero con la obra literaria o cinematográfica. Esto último no es más que una vaguedad, una representación del Prometeo moderno que sube la eterna montaña con el lastre a sus espaldas: el lastre del otro Yo, aquel que pretende demasiado a causa de su enfermiza necesidad de aparentar, de sobresalir.

Solo alimentación, libros, libretas y amor. Ser comprendido. Son cosas nimias que pueden tornarse imposibles. La escritura del norteamericano es confusa por momentos; el uso del nombre común «Joe» para referirse a múltiples personajes — aunque sea una muestra simbólica de la uniformidad con que observa a los demás — desvía el hilo argumentativo y extravía al lector. Estamos inmersos, a lo largo de 260 páginas, en la vida de un existencialista que ama la vida o que, por lo menos, intenta mediante falacias someterse a terapias mentales sobre la importancia de los días, del respirar.

Es un alma que escribe mientras el cuerpo se desmorona; un observador recalcitrante que no tiene control sobre sus acciones y se deja arrastrar por el río porque teme nadar a contracorriente. Miller es un desperdicio consciente. Un vagabundo temeroso e inútil, con rasgos de genio que lo mantienen a flote, pendiente de un hilo que al leve contacto se corta, volviéndose inservible hasta dejar a la voz interna presa de la nada eterna. No vive, pero tampoco quiere morir. Son síntomas sociales; es una pandemia de oscuridad.

El París narrado es sucio, miserable, sifilítico, sexual. Se prostituyen el tiempo, el cuerpo, la religión y la educación. Son vagabundos de un mundo al que no pertenecen. ¿Una Europa posguerra? ¿Pospeste? ¿Posmuerte de Dios? Trópico de Cáncer es un diario íntimo etnográfico sobre cómo el espacio y sus dinámicas le confieren un estado deshumanizante al ser; la narración de un cuerpo alienado y un alma consciente.

Escrito por: Santiago López

Una respuesta a «el-desperdicio-consciente-una-lectura-de-miller»

  1. Avatar de Andrés
    Andrés

    Maravilloso

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